Como si de una ironía del destino se tratara, las casas donde pasaron sus últimos años Miguel de Cervantes y Lope de Vega, que se odiaron en público tanto como se leían en privado, están a sólo unos pocos metros de distancia. Por las fechas en que ambos encaraban la recta final de sus caminos, en las mismas latitudes madrileñas se movían Francisco de Quevedo y Luis de Góngora, quienes también se prodigaban en nada amistosas pullas que nos han dejado sonetos memorables y la certeza de que ni siquiera la vida literaria española supo, en su época más pujante, escapar al navajeo. Poco o nada queda ya en Madrid de todo aquello, tal es el poco cuidado que se ha tenido siempre por aquí en salvaguardar la memoria de nuestros compatriotas más ilustres, pero el viajero curioso aún puede dar un paseo por la última residencia del que fue considerado el «fénix» de los ingenios españoles.
-
Miguel Barrero (Oviedo, 1980) ha publicado las novelas Espejo (premio Asturias Joven; KRK Ediciones, 2005), La vuelta a casa (KRK Ediciones, 2007), Los últimos días de Michi Panero (premio Juan Pablo Forner; DVD Ediciones, 2008), La existencia de Dios (Trea, 2012), Camposanto en Collioure (Prix International de Littérature de la Fondation Antonio Machado; Trea, 2015) y El rinoceronte y el poeta (Alianza, 2017). También es autor de los ensayos Las tierras del fin del mundo (Trea, 2016) y La tinta del calamar (Trea, 2016; premio Rodolfo Walsh 2017). Codirigió el documental La estancia vacía (2007).