La libertad de expresión es uno de los eslabones más débiles en la cadena de nuestras sociedades, pero también, y pese a eso, un pilar fundamental para construir desde sus cimientos un régimen de igualdad y de progreso, una plaza virtual donde mirarnos a los ojos y reconocernos en nuestros semejantes. La libertad de expresión ha volatilizado dictaduras, ha encarcelado delincuentes, ha desenmascarado a tramposos y ha acompañado la consolidación de sistemas imperfectos, pero dispuestos a asumir y remendar sus propias contradicciones. La libertad de expresión es una de las armas principales para combatir los abusos del poder, y por eso siempre se ha llevado mal con las religiones sin que el problema fueran éstas por sí mismas, sino quienes desde el principio de los tiempos han querido instrumentalizarlas para satisfacer y dar curso a sus objetivos de control.
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Miguel Barrero (Oviedo, 1980) ha publicado las novelas Espejo (premio Asturias Joven; KRK Ediciones, 2005), La vuelta a casa (KRK Ediciones, 2007), Los últimos días de Michi Panero (premio Juan Pablo Forner; DVD Ediciones, 2008), La existencia de Dios (Trea, 2012), Camposanto en Collioure (Prix International de Littérature de la Fondation Antonio Machado; Trea, 2015) y El rinoceronte y el poeta (Alianza, 2017). También es autor de los ensayos Las tierras del fin del mundo (Trea, 2016) y La tinta del calamar (Trea, 2016; premio Rodolfo Walsh 2017). Codirigió el documental La estancia vacía (2007).